LOS ANTIGUOS GRIEGOS Y EL DESCANSO

LOS ANTIGUOS GRIEGOS Y EL DESCANSO



La Grecia Antigua fue una gran civilización a la que le debemos grandes cambios. Estos cambios  constituyeron un paso agigantado hacia las sociedades moderna y contemporánea, no hay que olvidar que ellos constituyeron la primera democracia. Las primeras Olimpiadas también fueron ideadas por los antiguos griegos.

Esta civilización clásica transcurrió aproximadamente entre el siglo VIII a.C. y el año 146 a.C. Bañada por el mar Mediterráneo,  situada al sur de la Península Balcánica, comprendía además algunas islas de los mares Egeo y Jónico, así como la costa occidental de lo que actualmente es Turquía.  Ellos inventaron cosas tan cotidianas como el reloj despertador y la ducha, y cosas tan útiles como el faro y el molino de agua.

Cuna de grandes pensadores, todos hemos oído hablar de Sócrates, Platón o Aristóteles entre otros. Pero ¿qué hay de sus costumbres cotidianas? ¿Cómo dormían? ¿Qué tipo de camas utilizaban? ¿Qué aportaron  a la hora del descanso?





La vivienda griega era bastante sencilla, muy típica de la zona mediterránea. Casi siempre  de una sola planta, normalmente cuadrada. Algunas viviendas de gentes más ricas, establecen estancias y habitaciones separadas para hombres y mujeres, gineceo y androceo. Estas casas además, disponían de pozos privados en su interior y en muchos casos una planta superior.





El gineceo era la estancia femenina, allí la esposa, hijas y esclavas dormían y realizaban las labores femeninas de la época: tejido, costura, crianza de hijos, etc. Esta zona estaba separada por una puerta y un pasillo del área masculina o androceo.

En el androceo hacían vida y dormían los hombres. Aunque el hombre de la casa  no tenía restricciones para utilizar cualquier estancia, las mujeres sí las tenían a la hora de entrar en  la zona de los varones.














Incluído en el androceo, o zona  masculina, se encontraba el andrón, un lugar muy peculiar donde los hombres celebraban el simposio o banquete. Aquí  los griegos le dan un valor diferente a la cama. La novedad es que en estos simposios, donde se comía y bebía mientras se  hablaba de lo mundano y de lo divino, gozando también de cortesanas llamadas hetarias , los asistentes yacían durante la velada recostados en unas camas llamadas kline.









El kline era de  aproximadamente unos ochenta centímetros de ancho y ciento ochenta de largo, en un andrón podía haber quince o más de ellos. En cada kline se podía acomodar a dos invitados. Esto nos hace imaginar que aquellas fiestas privadas eran muy concurridas, ya que cabían treinta e incluso más personas. Este tipo de cama fue adoptada después por etruscos y romanos, y éstos con el tiempo las fueron enriqueciendo con algunas variantes.



Como vamos viendo, en las casas griegas dormían separados hombres y mujeres y esto incluía a los matrimonios. La costumbre de pasar toda la noche en el mismo lecho es algo relativamente reciente y en aquella época la esposa sólo acudía al  dormitorio matrimonial cuando el varón lo demandaba.

La habitación conyugal o tálamo se situaba en la zona más privada de la vivienda. La cama de esta dependencia era de matrimonio, muy distinta a los camastros donde dormían los jóvenes y los esclavos. Tenían cuatro patas de madera maciza, casi siempre talladas por la parte que asomaba sobre el colchón a modo de capitel . El somier, un bastidor fuerte con robustas correas de cuero entrelazadas, sustentaba un colchón relleno de lana o plumas. Colchas y cojines, confeccionados bien en  telas lujosas de amplio colorido o bien con pieles, adornaban y daban confort al lecho conyugal. Esta alcoba se consideraba el lugar más sagrado de la casa.



La cama cobra ya gran protagonismo en la sociedad de aquella Grecia. Conforme avanzan las civilizaciones el descanso va tomando cada vez un papel más importante. Era de esperar que en  esta civilización donde el ejercicio físico y el pensamiento cobraron tanto auge, también se evolucionara a la hora de descansar.

 

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